martes, 18 de enero de 2011
GOL MARLEY
Entendemos por mitos aquellos relatos de proporciones descomunales que damos por hecho que son falsos. Los griegos llamaban mitos a las historias donde intervenían dioses y personajes inverosímiles, pero que ellos entendían como reales.
El cuento de Bob Marley me lo contaron como un mito que creí realidad hasta que lo cotejé y lo maté. Aun asi, prefiero recordar la historia ficticia y considerarla real, porque asi tiene mas encanto. Además existe entre ese personaje mitológico y yo, muchas coincidencias.
Bob nació en Jamaica antes de la mitad del siglo XX. En medio de conflictos raciales familiares, pronto aceptó su rol de vida: mago de esperanza. Comenzó a leer la mano a los 2 años y a los 11 había sido aprendiz de su abuelo, un experto voodoo y es entonces cuando se declara brujo cantante. De un grupo pasa a otro, de una ciudad se va a otra, conoce el movimiento Rastafari y se mete de lleno en él.
Compone canciones inmortales como I SHOT THE SERIFF o THREE LITTLE BIRDS. Aunque mi favorita es NO WOMAN NO CRY.
Resulta que el fantástico Marley y yo coincidimos en el amor hacia el futbol y la antipatia por las medicinas.
El mito cuenta que un día en la playa mientras disputaba un importante encuentro entre lancheros y pescadores, Bob entró al área con balón dominado, se quitó la barrida salvaje de el lateral izquierdo que tenía fama de ser un auténtico rompedor de piernas; se encaró al marco ante la salida del arquero. Sacó un tiro cruzado que se estrelló contra el poste y corrió como una fiera hambrienta de gloria, sus rastas eran la melena del león que encuentra a la victima indefensa en la estepa septentrional; y antes de que el balón abandonara la cancha, logró empujarlo con el talón para dramáticamente marcar el tanto definitivo.
Su equipo corrió a festejar la hazaña, el guardameta atravesó la cancha para alzarlo en hombros; entonces se dieron cuenta del precio que el delantero cantante había pagado por el histórico gol. Su pie izquierdo era un mar de sangre, había pateado accidentalmente una roca infiltrada en la arena haciéndole un zurco profundo y doliente.
Bob se enjuagó en el mar, prendió su cannabis y se amarró una camiseta amarilla a manera de benda. Por semanas soportó lo que mas lastima: las permanentes insistencias de su mujer de ir a ver un médico. Marley se negó hasta el final de sus días, la herida gangrenó su pierna e infectó su organismo. Se descartó la amputación por ser tardía, innutil y poco apropiada para un héroe transnacional de su talla.
Bob murió amando hasta los huesos el futbol, la música y sus ideas. Y como suele ser, el mito es mas bello que cualquier artículo veraz y confiable de la Wikipedia.
Como si hiciera falta un homenaje, toquemos una vez y para siempre NO WOMAN NO CRY.
Keep reading...
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