lunes, 21 de marzo de 2011

PAINT IT AGAIN, JACK

Uno de los superpoderes que elegiría tener, sería la sensibilidad cromática de Jack Vettriano.

No debe ser fácil ser un artista cuando se carece de un talento probado con elocuencia y notoriedad desde la infancia. Este, es el misterioso caso de Jack Hoggan (aka Jack Vettriano) cuyo mágico don despertó cuando una ex-novia le regaló una caja de colores para que se pusiera a dibujar, esto a la nada tierna pero si tardía edad de 21 años.

Cuenta la leyenda que Jack comenzó por copiar cuadros impresionistas aprovechando la colección disponible que colgaba de los muros de un museo local de su natal Escocia. De copiar pasó a crear y una decada y media después de aquel regalo pueril, vendió sus primeros cuadros en su primer exhibición. La ex-novia ya no estaba, pero los colores seguían ahí, más presentes que nunca.




Aún ignorando estos aspectos de su vida, resulta irresistible detenerse por varios minutos delante de uno de sus inquietantes cuadros que parecen más bien el teaser de una novela noir, para admirarlos en su trazo apenas suficientemente bueno, apreciar su paleta de colores evidentemente contrastante, e intentar adivinar un poco de la escena.


¿Qué es lo que pinta Vettriano?
¿El desenlace, el climax, el momento detonante?
¿Romance, pasión, emoción, suspenso, sadismo?
¿La debilidad, fortaleza, el dolor, miedo, agustia, ansiedad de personajes oníricos?





Sus fragmentos de historia son una invitación a descubrir/inventar el resto del cuento, es casi imposible no deducir nada despues de verlas. Adicional, una vez despojados los ánimos investigadores de dar con 'la verdad', es un placer sumergirse en un torrente de emociones multicolores que se nutren de nostalgia, melancolía.



Su mayor acierto es apelar a la memoria emocional, invocan al deja vu de un sentimiento conocido en un lugar o una situación que quizá no nos parezca familiar; pero la complicidad con los personajes ya está creada a partir de ese sentimiento en común.






Me enganché con su trabajo gracias a su cuadro más famoso: Singing Butler (Mayordomo Cantante), el cuál me fascina e inquieta por igual.
En una playa desolada, amenazada por una inminente tormenta, una pareja baila mientras un par de sirvientes sostienen paraguas y se cuidan los sombreros. El momento parece ajeno a cualquier peligro, es casi una celebración a la locura y el placer.


Singing Butler

A simple vista, los roles están bien definidos. El mayordomo sostiene el paraguas mientras entona una canción para sus patrones quienes seguramente están embriagados de alegría, de pasión, de ganas de bailar.


Pero si vemos el detalle de los pantalones de ambos hombres, podríamos decir que son idénticos. ¿Son ambos mayordomos? ¿Será que el cantante baila con la señora de la casa quien celebra el funeral de su marido con su recién estrenado amante? ¿Celebran realmente algo, o la demencia de la elegante dama obliga a su servidumbre a atenderla aún en sus arranques de tristeza representados por el mar que signifíca llanto, emoción desmedida, tristeza y furia en la tormenta?


Si, Vettriano podrá tener un trazo cuestionable, una paleta de colores envidiable o un background como artista poco convencional; pero lo mejor que hace es contar historias, o por lo menos fragmentos de ellas.



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martes, 1 de marzo de 2011

YUXTASONORIZACION







Cuando era niño, era común encontrar en cada casa un estéreo con tocadiscos además de una basta colección de acetatos que hoy en día serían el equivalente al playlist de iTunes.



Mi padre le había invertido un buen budget a la compra de un gabinete Stromberg Carlson que además de reproducir los clásicos discos LP de 33 rpm, tenía el adaptador para tocar sencillos a 78 rpm; un player de cassettes que podía grabar del sintonizador de frecuencia AM/FM. Una autentica belleza con dos puertas de cristal y un poderoso amplificador.

El gusto musical del doctor Valencia, se traducía en una colección de acetatos de José José, Juan Gabriel y una auténtica joya vintage del dueto mexicano Los Bribones; que sigo buscando en las tiendas de antigüedades y el mercado libre.






La nostalgía me tiene cautivo desde siempre, adolezco de la enfermedad de la melancolía por las cosas históricas y fomento las conversaciones acerca del pasado, sin importar la verasidad de los hechos pero abrazando la verosimilitud de la memoria anecdótica.

En fín que esa misma enfermedad la compartimos varios romanticos/compradores compulsivos y aún es bastante común encontrar  algún tocadiscos para aplicar el mood old fashion a pesar de estos apocalípticos tiempos digitales.

Mi colección remite a los clásicos del jazz y escandaliza con los clásicos Flaming Lips. Revienta con AC/DC y susurra con Debussy. Se ha ido ampliando, hasta abarcar Rolling Stones, Led Zepellin y Sex Pistols.

Debo decir que no es que la calidad de sonido sea mejor, más bien es que es diferente.
Incluso el ritual que supone sacar un disco de su empaque, limpiarle el polvo, acomodar la aguja, escuchar el scratch natural, girarlo para escuchar el lado B y regresarlo a su caja es un proceso casi artesanal que implica cuidado y verdadera voluntad.

Cuando mi hija de 8 años que es fanática del iPad vió el curioso dispositivo y los discos, me dijo 'hey, he visto eso en las películas! funciona de verdad?'. Y es así, damas y caballeros, que la brecha generacional se convierte con una inocente pregunta, en bofetada pueril.

Lo que mas me gusta de mi tocadiscos, es el efecto fantástico de la yuxtaposición anacrónica que se logra al tocar con esta tecnología la música de por ejemplo Postal Service. Estoy ansioso por recibir el soundtrack de SocialNetwork para agregarle la sutil tesitura que la meláncolica aguja de zafiro de mi tornamesa (a la que he bautizado elegantemente como la timelessMachine) le agregará.

Invitados todos a pasar a echar copa a la casa, charlar de nada y escuchar lo que sea con alguito de ruido mágico de estrellas, cualquier día de estos aprovechando que casi nunca hay cover.

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lunes, 7 de febrero de 2011

2 SEGUNDOS

2 SECONDS OF ZIAD









En estos días de tanta y tan accesible tecnología, una de las mejores cosas que uno puede hacer para sacarle provecho a la sobre información es aludir a la completa ignoracia.



Hace algunos dias, después de algunos tragos (varios) me vino a la mente el concepto de la fotografía desde este hipotético precepto de no conocer nada al respecto. Una descripción aborigen básicamente podría ser 'una máquina para atrapar un momento y conservarlo'.

De ahi me agarré para proceder a distorsionar el tema. Que tal que no fuera un instante si no un fragmento de tiempo mas largo, sin buscar estética si no esencia. Esencia elástica, asincrónica, imperfecta.

Después termine por ponerle nombre: 2 SEGUNDOS DE...

2 Seconds of Ernest

Como la ocasión lo permitía (fiesta de despedida de un evento en Londres) la concurrencia aportó no solo su figura si no también su actitud.

La conclusión visual es interesantísima, una fotografía de mayor tiempo de exposición atrapa actitudes, personalidades, vanalidades y tribulaciones que un flashazo simplemente aniquila con su tugsteno obsceno y anti romántico.

2 Seconds of Levy

Es verdad que el atrapante de segundos debe conocer al objeto a atrapar, para saber cuando SI y cuando NO esta consiguiendo el objetivo de capturar eternamente no un retrato fiel del exterior si no un concepto de persona. Una memoria que solo la mente engañosa y obtusa consigue conservar para siempre.

2 Seconds Self Portrait
Conocer a alguien no es describirlo a la perfección. Mas bien es lograr tener una imagen a partir de actitudes, comportamientos y experiencias, muchas de ellas en común.

En fin que el formato 2 SEGUNDOS DE es una atípica forma de conservar recuerdos. Menos estética pero mucho mas evocativa para el autor.

Es de hecho, mucho mas fiel que un retrato o unos segundos de video. Conserva la etérea sensación de fugacidad pero con un halo de activa viveza que no se logra con una fotografía.



No he encontrado la forma de sumarle espontaneidad al formato y quizá ese sea el mayor de sus defectos, o quizá la mayor de sus virtudes.

El caso es que, colocarse detrás del escudo que otorga la absoluta ignorancia es eventualmente, una forma fantástica de encontrar nuevas formas de comunicarnos de una manera mas auténtica y sorprendente.

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martes, 18 de enero de 2011

GOL MARLEY









Entendemos por mitos aquellos relatos de proporciones descomunales que damos por hecho que son falsos. Los griegos llamaban mitos a las historias donde intervenían dioses y personajes inverosímiles, pero que ellos entendían como reales.



El cuento de Bob Marley me lo contaron como un mito que creí realidad hasta que lo cotejé y lo maté. Aun asi, prefiero recordar la historia ficticia y considerarla real, porque asi tiene mas encanto. Además existe entre ese personaje mitológico y yo, muchas coincidencias.

Bob nació en Jamaica antes de la mitad del siglo XX. En medio de conflictos raciales familiares, pronto aceptó su rol de vida: mago de esperanza. Comenzó a leer la mano a los 2 años y a los 11 había sido aprendiz de su abuelo, un experto voodoo y es entonces cuando se declara brujo cantante. De un grupo pasa a otro, de una ciudad se va a otra, conoce el movimiento Rastafari y se mete de lleno en él.

Compone canciones inmortales como I SHOT THE SERIFF o THREE LITTLE BIRDS. Aunque mi favorita es NO WOMAN NO CRY.

Resulta que el fantástico Marley y yo coincidimos en el amor hacia el futbol y la antipatia por las medicinas.

El mito cuenta que un día en la playa mientras disputaba un importante encuentro entre lancheros y pescadores, Bob entró al área con balón dominado, se quitó la barrida salvaje de el lateral izquierdo que tenía fama de ser un auténtico rompedor de piernas; se encaró al marco ante la salida del arquero. Sacó un tiro cruzado que se estrelló contra el poste y corrió como una fiera hambrienta de gloria, sus rastas eran la melena del león que encuentra a la victima indefensa en la estepa septentrional; y antes de que el balón abandonara la cancha, logró empujarlo con el talón para dramáticamente marcar el tanto definitivo.

Su equipo corrió a festejar la hazaña, el guardameta atravesó la cancha para alzarlo en hombros; entonces se dieron cuenta del precio que el delantero cantante había pagado por el histórico gol. Su pie izquierdo era un mar de sangre, había pateado accidentalmente una roca infiltrada en la arena haciéndole un zurco profundo y doliente.

Bob se enjuagó en el mar, prendió su cannabis y se amarró una camiseta amarilla a manera de benda. Por semanas soportó lo que mas lastima: las permanentes insistencias de su mujer de ir a ver un médico. Marley se negó hasta el final de sus días, la herida gangrenó su pierna e infectó su organismo. Se descartó la amputación por ser tardía, innutil y poco apropiada para un héroe transnacional de su talla.

Bob murió amando hasta los huesos el futbol, la música y sus ideas. Y como suele ser, el mito es mas bello que cualquier artículo veraz y confiable de la Wikipedia.


Como si hiciera falta un homenaje, toquemos una vez y para siempre NO WOMAN NO CRY.






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lunes, 17 de enero de 2011

ONE

Llevo años cultivando el ocioso y terapéutico oficio del blog. Lo hice desde el anonimato que me permitía inflar un alter-ego que me superó en autoestima a pesar de su aceptada irrelevancia.

Hoy decido iniciar esta etapa de opiniones y experiencias (sin pseudónimo) que me ayuden a entender el fascinante proceso humano de comunicación. Algunas de las historias que aqui aparezcan, anticipo, parecerán inconexas, pretenciosas, vacias o fantásticas; pero servirán para que en 100 años me asome a verlas y recuerde como veía entonces las cosas.

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